martes, 8 de enero de 2013
Vuelo ya no pienso, sentimientos inertes que sobrepasan su piel. Te pido que me ayudes a mejorar, tengo que encontrarme, siempre temblando y apretándome los dientes, menos cuando te beso, sigues preso de mis arcadas. Me traicionaron mientras los incendios de la oscuridad plasmaban tu luz artificial. Me sobran motivos para tenerte, no me des lecciones de vida ni de muerte... su puta farsa acabará callendo, al igual que tus peras, perra. Desde que no me levanto de la cama por ti, sudo frío y en sus caderas nacen ciudades oscuras, sobredosis de frenesí mientras el hachís cierra mis párpados. Que no te extrañe que antes de suicidarme lleve conmigo a miles por delante, ya no hago el amor con la misma pasión, sigues empañando recuerdos en mi boca, y sé que sigues siendo preso de la coca. Si lo has visto dile que me devuelva todos los días grises, juró amarme y una vida de placer… Sigo buscando mis planes mentales; cómo salga de tus cojones pero sálvame, color infinito, LSD en precipicios, voz rota, sus gemidos todavía siguen en mi sien, sigo dialogando con mis monstruos en noches con cristal, y mientras él fumando pallmall. Cuando la desidia se emborracha, maldito el día en que se puso de moda hablar sin decir nada, necesito dormir. En tu cama follamos y la cosa fue bien, después de correrme, escribí mis últimos versos… luego empezó la guerra de mi melancolía, olía a suicidio y a bocas resecas, nunca nos despedimos y sigo sin entenderlo… Todavía no asimilo que ya nunca te tendré, como el polvo que esnifé mientras te ponías cerdo con otras. Nunca te olvides que vimos el arcoiris cuando mis días eran grises. Duermo despierta agarrada a tu pecho ausente, duele saber que ya nunca te tendré, que las noches se harán eternas y tus manos cerradas harán que me estrangulen. Jode tener estas alas y no tener con quien volar. Dime cuanto tiempo más tengo que esperar para que se me pase esta pesadilla. Mi madre me enseñó a que de ilusiones no se vive, si no, se muere. Repartir caricias, ante esta avaricia, presa de este desamor enfermo bañado en tequila de ungüento, al fin y al cabo vivimos entre mentes desordenadas, mientras mi pena sigue destrozada. Me gustaría que mi insomnio se transformara en esas noches, pero el amor mata, al igual que la droga. Sólo buscabas el amor entre tú y mi vagina, la vida tira y poco a poco te margina. Me arrojo al mismo abismo de cada calada, ojalá te venga a la cabeza cuando te toques. Todos saben que cada vez me vuelvo más triste, pero ni si quiera yo sé cuánto me quisiste, desiste, insiste, resiste. Dabas luz a mis días y este jodido Enero me llena de pastillas para dormir, y todavía sigo sin vivir. Recuerda los porros que fumamos para acabar tumbados en la cama jugando con las manos. Me fundo en el vicio de pensar demasiado, nunca más seré tu capricho. Te dejo verte más guapo en el espejo de mi desesperación, ahora estoy en la cama tumbada esnifándote en mi memoria, todo sigue igual todo es la misma historia. Ojalá tus mañanas te recuerden que tenemos noches y otra vida pendiente, sigo soñando al lado de tu voz, reconoce que nadie más te podrá sentir tan adentro como yo. La noche sin control espera alguna sonrisa tuya, por qué me enamoré de ti? No quiero olvidarte, quiero poder amarte. Cuando me pedías besos y me decías ven, flotaba igualmente, me mirabas como nadie me ha mirado nunca y tengo tus ojos clavados en mi pecho. Echo de menos nuestras conversaciones intermitentes, ahora me levanto sudando y apretando las manos a las sábanas. Voy a terminar con esta puta locura, no lucharé por ti, lo juro. Abro puertas que se cierran con ignorancia, y el olor de tu fragancia. Me prometieron una vida pero no era esta. Sentirse libre imposible, pistolas en mi nuca, rodeado de pirados, hipocresía y drogra, y droga, y droga. Sabio, loco entiende a loco. Cada retrasado que escupen mierda sobre mí y no tienen ni puta idea, que os follen si me fallais. Rompiendo edificios, hijos de puta, realidad subrealista, envidiosos, decir lo que querais no vivos de comentarios, todas bocas sucias. Aspiro a reales, voy a lo mío, con los míos. Tu corazón no cabe en tu hueco desecho, en el pecho. Ciegos eternos mientras el tiempo se consume. Puta decadencia humana, espejo de tus ojos, empatía anoréxica. Tengo claro ya que no me van a callar, la nada eterna, como un bajón de coca, así vivo sin ti. Entendías mis ideales, y me aceptabas, ahora estás lejos pero te juro que nunca más volveré a derramar lágrimas por tus costillas. Soy una puta traficante de olvido, y poca esperanza. Se acabó, cabrón, se acabó.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
